martes, noviembre 10, 2009

Felices Cuarenta, Muppets

jueves, noviembre 05, 2009

El Coro



Desde que -el año de las siestas largas- se rió tanto que se cayó de culo, Elena es la directora del Coro de la Risa.

I.-Un día antes de la primavera, el Coro de la Risa sale a pasear por el Bosque. Vagabundean sin orden ni concierto, enunciando los mismos problemas sesudos de todos los años, como: si un pavo real se sube a un árbol y ya no se atreve a bajar, ¿se convertirá por la noche en un búho de trasero gordo?. O: si la casa del gnomo no tiene puertas ni ventanas y nosotros no hemos visto al gnomo jamás, ¿por qué estamos siempre tan seguros de que se encuentra en casa, espiándonos por una rendija? O bien: los dos patos que nadan a la vez en el río, ¿son una pareja de patos amantes o siguen esa costumbre de algunas anátidas de ir juntas a todas partes para no estar solas?

Un día antes de la primavera, el Coro de la Risa vagabundea y divaga. No recuerdan bien quiénes son hasta que Elena se ríe: lanza su carcajada y entonces ya nadie se puede parar. Les entran unas ganas casi insoportables de ponerse a bailar, unas ganas que empiezan en la tripa y terminan en los pies, en los dedos y en las puntas del pelo. Son sus risas las que rebotan el eco en los troncos y las que espantan a los pavos reales, que por eso no se atreven a bajar de la rama más alta.

II.-El décimo día del invierno, el Coro de la Risa se sienta a asar patatas y a contar cuentos. Fuera hay tanta niebla que ni siquiera se ve a los fantasmas. Si alguien llama a la puerta, se callan y miran al el suelo. No quieren abrir. Si abrimos, piensan, se enfriarán las patatas y se acabarán los cuentos. No podremos reir y desapareceremos. Desapareceremos tanto que quizá no hayamos existido nunca. Nada bueno puede venir del Bosque un día como hoy, se dicen. ¡Ojalá Elena se ría pronto, ahora mismo, ya!

Pero Elena no se ríe en seguida: parece abstraída en el tic-tac del reloj. De pronto se acuerda de algo y exclama: "la que llama será la vecina, la señora Castañas que llega arrastrando las alpargatas a preguntarnos la hora, y nosotros le diremos que es una hora más tarde para que se vaya a dormir antes que las gallinas". Y lanza la carcajada y entonces el Coro, libre por fin, la sigue, y se revuelcan de risa porque se imaginan a las gallinas en jarras, reprobando la irregular conducta de la señora Castañas.

Esto pasa el décimo día del invierno. Y si los lobos aúllan, Elena los imita y los convierte en chuchos. Y si la luna tiene forma de guadaña, Elena le hace cuernos con los dedos para que parezca tonta. Y por eso el invierno rodea a la cabaña pero no entra en ella, porque el invierno del Bosque carece del más elemental sentido del humor: es un invierno ridículo que se toma muy en serio a sí mismo.

III.-El día número veinticinco del verano, el Coro de la Risa empieza a llamarse con nombres comestibles: filete, melocotón, manzana, cebollita o membrillo. "Qué guapos estáis hoy, filetes", dice Elena, repartiendo azotes flojos y no tan flojos. "¡Es que es hora de bailar, melocotón!", le responden.

Han colgado bufandas y calcetines en las ramas y se van a emborrachar con licor de manzana. Estirarán mucho los meñiques al coger las copitas, se pondrán de puntillas y sacarán voz de pito, muertos de la risa. Las gallinas de la señora Castañas se unirán a la juerga nada más haberla enviado a acostar. Será una gran fiesta. Será un memorable verano de siestas muy largas a la sombra de los pavos reales en flor, un escándalo para el gnomo que espía sin jamás ser visto; un desorden de chapuzones en el río de los patos.

El Coro de la Risa se desbordará y se caerán rodando por los terraplenes, víctimas de magulladuras diversas. Y aplaudirán exaltados cuando llegue una tormenta desde las montañas, porque la tormenta traerá millones de gotas que podrán atrapar para lavarse unos a otros el pelo. Luego se tumbarán al sol limpio y cantarán, bajo la batuta de la directora, acordes de risas en un idioma inventado.

Y así, mientras están mirando al cielo, les sorprenderá un hoja dorada que les caerá en la frente. Mirarán a su alrededor, siempre sorprendidos: el bosque se habrá vuelto rojo y será el momento de volver a casa.
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Para Elena y para el Coro de la Risa.

sábado, octubre 24, 2009

Carnaval

Dedico este bonito vídeo a todos los súpermachos y megamanes, rompecorazones y rompe-otros-chismes, atractivos de la muerte hasta la muerte, pichadulces fotogénicos, culoinquietos (pero apoltronaos), amantes experimentados, piquitos de oro, mentirosos compulsivos, donjuanes de capote airossso que nos dejan turulatas con una mirada asá y orgasmáticas perdidas con sólo mostrarnos -generosos- los atributos con que les privilegió la madre Naturaleza. Padres, esposos, prometidos, ligues, amantes, novios, amigos con derecho a, ciudadanos ejemplares y hasta votantes comprometidos, aguerridos bailarines de tango, gallardos jinetes de impasible ademán ("esto es lo que hay, muñeca, lo tomas o lo dejas"; ah,vale, pues lo dejo), duros jamfribogares de cigarrillo colgandero, en fin, ellos.

No son todos, no. Pero hay bastantes.

Y también se lo dedico a las de mi pueblo en Semana Santa, que me las ha recordado no sé por qué, :-))).