
En mi sueño te veo al fondo de una calle estrecha.
Quiero acercarme a ti, intento llamarte para que vengas, hacerte un gesto que reconozcas como mío, pero nunca me da tiempo: antes de que me veas, irrumpe en el callejón la bandada de pájaros.
Me quedo inmóvil mientras las plumas negras y sucias te cubren por completo. Te rodean, te invaden, te ocultan. Ya no quiero acercarme. No quiero saber nada más, no quiero tener que recordar más tarde esa imagen. Y sin embargo sigo allí, quieto, mirando. No puedo salvarte. No puedo porque no deseo hacerlo, porque he dejado que el miedo me ganara la apuesta antes de empezar a jugar.
Son muchos, cada segundo más, una maraña furiosa de picos y garras que pronto te hace desaparecer, igual que las hormigas a un cadáver. Y después te cogen en volandas y ya no sé si estás viva o muerta. Ya sólo eres un pelele inerte flotando sobre los tejados. Y yo voy corriendo a ciegas por las calles, tropezando con las esquinas, sin aliento, hasta que me paro en la playa, justo cuando ellos te sueltan sobre el mar. Y en el momento en que la olas te engullen, abres los ojos y me miras de una forma que me hace llorar hacia adentro.
Entonces me despierto. A mi lado, en la cama, finges dormir dándome la espalda. Quiero tocar esa curva de tu cadera que se recorta luminosa contra la ventana, y extiendo la mano. Pero entonces me acuerdo de que ya no te quiero.
Apago el despertador de un manotazo. Me incorporo. Sentado en la orilla del colchón, pienso que hoy -de hoy no pasa- será el día en que haré la maleta.
5 comentarios:
Buf.
Pero es precioso.
Qué triste, pero qué bonito...
Las historias contadas desde tu pluma tienen una delicadeza muy elegante. Es un placer leerte, aunque sea sólo ocasionalmente.
Besos.
Ana, mucha fuerza y mucha suerte para mañana. Nunca dejará de fliparme que una persona humana sea capaz de correr 42 kilómetros. 42 kilómetros y 195 metros. No olvidemos, sobre tod, los 195 metros.
:-))
Un beso.
Sponge, gracias por esa generosa valoración. Proporcionar placer es la finalidad del acto de escribir. Es un acto que puede considerarse muy sexual, por tanto. :-D
Otro beso para ti.
¡Ah, querida Sinfo! No hay distancia más grande que aquella que separa a los que ya se fueron aún estando presentes... Un abrazote.
Publicar un comentario en la entrada