
El leñador Astolfo se ha convertido en esclavo sexual de un hada.
La encontró en el bosque cierta mañana de mayo. Estaba sentada con las piernas colgando de una rama de arce, colocándose las alitas y retocándose el maquillaje en un espejo roto. Lo primero que hizo, aprovechando el estupor de Astolfo, fue saltar sobre él y desnudarle. A continuación le arrebató la virtud sin más preámbulos.
El pobre Astolfo no tuvo tiempo de decir ni mu.
Enseguida comprendió que el hada era insaciable.
Y además muy mandona:
-¡Mañana aquí a la misma hora! -le ordenó mientras le despedía con un azote en el culo-, porque, si no vienes, haré que te crezca un jardín de begonias en el cogote. Tú verás lo que haces.
Así que Astolfo, desde aquel punto y hora, no falta ningún día a su cita con Loli (tal es el nombre del hada).
Y no puede decirse que le vaya mal. Ya han ensayado todas las posturas del kamasutra de las hadas, que son por lo menos diez veces más que las del kamasutra de las personas, puesto que se ejecutan flotando en el aire, factor éste que multiplica exponencialmente las posibilidades físicas y matemáticas de acoplamiento, como cualquier lego en la materia puede comprender. O no, pero ahora no vamos a entrar en disquisiciones científicas.
Loli alimenta a Astolfo con polen de abedules locos, que proporciona fortaleza a su virilidad en ciernes. Los pajaritos cantan, las mariposas mariposean, los urogallos se aparean y todo es dicha y contento en el bosque primaveral.
Sin embargo, algo preocupa a Astolfo, y es que, con tanto frote y tanto polvo de hada, le ha salido brillo.
Al principio esto no le importó, incluso le resultó práctico: con desabotonarse la camisa cuando entraba en una habitación, ya no necesitaba antorchas ni candiles. Él mismo iluminaba el cuarto más que una farola. Además, de todos los del pueblo era el que recolectaba las mejores setas, porque se iba con su cesta antes de que saliera el sol, llegaba el primero y se quedaba con los más hermosos ejemplares. Para alumbrarse en esta tarea, como ya habrán adivinado, no tenía más que desabrocharse los pantalones y hacer uso de su linterna natural.
Pronto comprendió, no obstante, los inconvenientes de su situación. La gente de la aldea le miraba raro. No le preguntaban por qué brillaba tanto, pero empezaron a correr bulos de todas clases, desde que se lavaba todos los días hasta que se había metido a artista.Con el tiempo, su reputación se ha ido empañando en la misma medida en qué él ha empezado a brillar. Los envidiosos y los imitadores incluso se pintan con purpurina para eclipsarle, pero no es lo mismo, claro: el joven resplandece como una aurora boreal de tonos tornasolados y verle aparecer por una calle es como asistir a un amanecer en las islas del Japón.
Astolfo se ha planteado abandonar la región y emigrar a la costa, a trabajar de farero. Le da vueltas al asunto, pero en el fondo no le apetece marcharse del bosque. Se conforma con ir haciendo piruetas sexuales por los aires con Loli. Al fin y al cabo, ¿qué más da un poco de brillo? Si a alguno le molesta, que se ponga visera. Él se encuentra tan contento. Y bien de salud, que es lo importante.
Además, ¿quién le dice que, llegado a la orilla del mar, no le vaya a violar una sirena de los abismos abisales? En ese caso, el resplandor de su cuerpo se volvería encima fosforescente. Y esto ya sería demasiado.
-Tampoco es cosa de salirse de la normalidad sin ton ni son-se dice a sí mismo, escandalizado ante la simple idea.
Y, meneando la cabeza, se adentra en el bosque como cada mañana.
6 comentarios:
Jo, yo quiero un gusiluz de esos. Me lo pido para Reyes
:-D
Y yo, anda ésta, jaja.
Jaaaajajaja.
Lo de la linterna es total :D
Besos, guapa. Y feliz año.
Tol mérito es del Frenadol, jeje.
Feicísimo año, Ana. :-)
¡Dichoso Astolfo! Y nada menos que con la virilidad en ciernes...largo y placentero camino por recorrer..¡Brillante Astolfo!
No sé si es lástima o bendición que esas violaciones sólo ocurran en los cuentos de hadas. ¡Genial querida maga del relato!Besotes.
Qué va, Antonio, si esto pasó de verdad. Vamos, de verdad de la buena, :-p
Gracias, majo. Un abazote.
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